Llueve, llueve y levántate
para que volvamos a ver el sol.
Deja que el padre roce mi piel
y seque de mi la humedad y el calor.
Llueve, llueve y márchate
resume tus gotas en rocío y arcoíris;
baila con nosotros, baja por mi cuerpo
y luego te arrastre el soplo del viento.
Llueve, llueve y nútrenos
aún cuando tu agua no acalla mi sed;
empapa mi cabello, mi sueño e ilusión.
Ya llegó el momento: di adiós.
Lluvia
树诗雨

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