lunes, 28 de febrero de 2011

Querida Luna

Querida Luna, hermana y guía,
mensajera de mi corazón,
que con tu prestada luz
nos bañas a las dos,

viaja hasta mis labios, recoge mis palabras,
báñate en mi pecho, reposa en mi alma,
y cuando de mis pensamientos estés empapada
a mi lejano oeste llévalos.

Busca a una muchacha de ojos castaños,
cuya mirada brilla más que el sol
que tenga oscuros cabellos largos
cayendo por su rostro de niña de miel.

Si, cuando la abraces, no te estremeces
y el cielo se abre y crees ver a dios,
la muchacha que encontraste y abrazaste
no es aquella que te digo yo.

Y si tus labios no se vuelven de color escarlata
y te mueres por acercarte y los suyos besar
cuando sus comisuras se tornen en sonrisa
es que te volviste a equivocar.

Busca esa ventana cuya aura emane paz
cuando cierra los ojos y abre el corazón
y cuyas paredes vibren y salten
cuando la muchacha salta de emoción.

Si la luz no se atenúa y no suena una melodía
llena de candor y sensualidad
cuando se desnuda y, con sus labios,
los labios de otro va a besar;

si no se debaten en tu mente al verlo
el amor y los celos en una batalla campal,
y si esta batalla no gana el amor,
es que confundiste la habitación.

***

Y cuando la encuentres, si está dormida
para un minuto a observarla respirar
y pregunta a sus suspiros si, tal vez, conmigo
alguna vez volvió a soñar.

Acaricia su piel de seda, bella luna,
que el aspecto de sus manos no te vaya a engañar
es ilusión la aspereza que muestran
pues sólo dulzura saben abarcar.

Y acúnala con mimo en tu regazo,
que sienta mi cariño y tu protección,
mécela con toda la ternura de tu alma
y suave, al oído, cántale una canción.

Dile, hermana luna, dile que la pienso
susúrrale palabras de cariño y comprensión.
Dile, mensajera, dile que la amo
con cada latido de mi corazón.

Explícale que, si me hizo algo malo,
ya fui presa de un alzheimer precoz;
de lo que hiciese, haga o un día hará,
por siempre guarda de mi el perdón.

Trata, dulce luna, si es que está en tu poder,
de en sus entrañas hacerla sentir
lo que, con una sola sonrisa
ella un día provocó en mí.

Dale las gracias, lunita, dáselas,
ya que jamás hallaré pago a este favor,
pues, si no es amor esto que siento,
es de mi vida la más bella ilusión.

Si es que llora, seca sus ojos
y moja con sus lágrimas su espalda después.
si quiere dibujar, préstala tu luz,
y si habla, con atención escucha su voz.

Si se pierde, dale guía y la mano al andar,
si se enamora, sus latidos habrás de acompañar,
y si es que está contenta y quiere compartirlo,
contigo, guía luna, sácala a bailar.

Y si está sola, si se siente triste,
dile, dile alto, a toda voz,
que mientras yo viva en este mundo,
alguien va con ella en el corazón.

Despídete, besa su frente,
acaricia sus manos y su dulce tez,
guarda su sonrisa, su aire, su voz,
escucha sus latidos; y dile adiós.

***

Cuando de nuevo caiga aquí la noche
y por el horizonte te vea aparecer
te pediré, afortunada luna, que me cuentes
qué has sentido al rozar su piel.

Dime al hablar qué es lo que te ha dicho
en qué pensaba cuando la viste sonreír,
muéstrame el tesoro de sus labios
y luego deposítalos en mí.

¡Esta noche, bella luna,
me siento tan feliz
de tan solo imaginar que contigo
he viajado hasta allí!

Lluvia
树诗雨

martes, 8 de febrero de 2011

tic tac

tic tac
No sopla el viento

tic tac
la tenue luz
no mueve las sombras en el suelo.



tic tac
Mi cuerpo está quieto

tic tac
apenas si respira

tic tac
no suena el teléfono

tic tac
no hay nubes en el cielo.



tic tac
No hace calor
no hace frío

tic tac
mi corazón ¿palpita?

tic tac
del reloj
suenan unas manecillas.



tic tac
Giro la cabeza con pereza

tic tac
dejo la mirada perdida

tic tac
no pasa nada


tic tac tic tac
...se me pasa la vida




Lluvia
树诗雨


lunes, 7 de febrero de 2011

mentiras

Escucho unas frases...
sé que son mentiras
sé que no son ciertas
pero escucho...
Pido a tus labios
que me hablen,
que yo escucho.
Pido a tus cuerdas vocales
que vibren,
que yo escucho.
Pido a tus manos
que escriban,
que yo leo.

Son todo mentiras,
mentiras de tu cuerpo,
mentiras de tu mente,
rosas en tus labios,
clavos oxidados.

Clávame uno
detrás de otro
y otro después,
y dale pulsaciones
agónicas a mis venas.

Yo sé que no es verdad
pero la verdad
es mentira
y la mentira es verdad,
y será, así tu quieras.

Háblame, cuéntame
tus dulces,
tus hirientes mentiras.
Pero que sean tus labios,
que sean tus cuerdas vocales,
que sean tus manos...
que seas tú en mi vida.

Y sólo te pido
te imploro de rodillas
que no te calles.


Lluvia
树诗雨