Querido Miguel,
Lamento haber estado tanto tiempo sin dar señales después de haberme marchado sin decir nada. De todo lo que tengo que decir esto ha sido lo más duro y no sé si finalmente he escogido las palabras adecuadas. Pero lo que quiero que entiendas es que no ha sido culpa tuya. Nada de lo que he hecho ha sido culpa tuya, soy yo…
Tengo que confesarte muchas cosas y he tardado 6 meses en armarme de valor para hacerlo. Supongo que tú sigues en Madrid y puede que en todo este tiempo hayas averiguado alguna de las cosas que yo no supe contarte. Yo llevaba bastante tiempo engañándote, Miguel, con respecto a muchas cosas. Pero no porque quisiera mentirte sino por cobardía, porque no sabía cómo decirlo, porque no podía enfrentarme a que te sintieras decepcionado conmigo. Probablemente esto te haya decepcionado aún más…
Lo cierto, Miguel, es que yo llevaba 4 meses en el paro. La compañía de automóviles que yo representaba fue demandada por su seguro y yo perdí el juicio. Aquella fue para mí mi primera humillación. Sabes que siempre he sido un hombre muy orgulloso y nunca había perdido de aquella manera un juicio. ¿Recuerdas aquel día que me enfadé porque habías cenado fuera? Supongo que ya entenderías que yo no me habría puesto así si no fuera porque había algo más… Lamento que aquellos días lo pagara contigo. Y lo lamenté muchísimo, ya lo sabes. Mi frustración fue en aumento y perdía los papeles todo el tiempo. La empresa no aguantó demasiado mis negligencias y cambios de humor y aprovecharon una discusión que tuve con el jefe de equipo para despedirme. Eso fue el día que pasé la noche bebiendo en la calle Malasaña… aunque de cara a ti, estuve en una importante reunión en Toledo y por eso no pude volver en dos días a casa.
En parte porque me sentía culpable, en parte porque te necesitaba más que nunca, me volqué en ti. Todas las tardes te traía algún detalle al volver a casa. Los fines de semana nos íbamos de compras, te llevaba a cenar a restaurantes caros… Al principio no encontraba la ocasión de decirte la verdad pero, con el tiempo, empecé a acomodarme más y más en tu cariño, en aquella maravillosa etapa que estábamos viviendo y empecé a creerme mi propia mentira. Creía que todo estaba bien. Necesitaba mantener esa felicidad a toda costa. Pero necesitaba también un trabajo.
Logré gracias a ti tragarme el orgullo y empecé a suplicar en distintas empresas para que me contrataran como representante legal, pero bien sabes lo difícil que resulta encontrar un trabajo como ese… Al final recurrí a la estafa y el robo. No recuerdo bien cómo progresivamente llegué a usar un recurso tan rastrero, pero entre una cosa y otra, me iba hundiendo más y más en el fango.
¿Cuánto tiempo aguantaría mis propias mentiras? ¿Cuánto más iba a seguir en el letargo? El día que por fin pudiste sacar adelante tu sueño y montar tu propia peluquería, se activó algún pequeño resorte en mi mente y me di cuenta de en qué situación me encontraba. Había abandonado todos mis sueños y mis metas solo por una felicidad sustentada en una enorme mentira. Empecé a verte menos porque estabas muy ocupado y tan sólo tenía el consuelo de verte por las noches, cuando desahogaba toda mi tensión y podía arrullarme después en tu cariño incondicional. Y, a pesar de tener que mantener mi imagen de rudeza y seguridad, disfrutaba de aquellas noches terriblemente. Me volví adicto a aquellos momentos hasta el punto de que los días me desesperaba deseando que llegara la noche. Me enfadaba si te retrasabas y casi no podía ni ocultar mi preocupación ante ti. Las noches pasionales pasaron a ser frías en pocas semanas y no tardó en hacer presa de mi el insomnio. Dedicaba largas horas abrazándote mientras dormías al tiempo que analizaba y lamentaba mi propia existencia.
Un día logré serenarme. Fue el día que tomé una determinación. Tenía que irme de allí. Lo estuve planeando toda la noche en mi cabeza, lamentando dejarte, deseando quedarme siempre contigo y luego comprendiendo que no podía. Necesitaba irme lejos, arreglar las cosas, aclarar mi mente. Al día siguiente no fui a dormir contigo. No podía verte durmiendo, tan tierno porque habría tenido que tumbarme a tu lado. Agarré las pocas cosas inmediatas que pudiera necesitar, y me marché.
No fue fácil salir de casa, cerrando la puerta tras la cual tú te encontrabas. No fue nada fácil no decirte adiós, no dejar una nota. No fue fácil coger un autobús ni fue fácil alejarme lentamente de Madrid en busca de otro país, uno lejano. Lejos de mis problemas. Quise llamarte, desde el primer instante. Pero la vergüenza dominó todos mis sentidos hasta que, finalmente lo dejé estar.
Ahora, Alemania me ha ofrecido una segunda oportunidad. Tardé un tiempo en aclararme las ideas y, cuando se acabó el dinero, la necesidad me sacó de la depresión a puntapiés. Logré otro trabajo como el que solía tener en Madrid en una empresa de plantación y regulación de bosques. Quise sumergirme en el trabajo y logré olvidar todos mis problemas. Pero cada noche volvía a casa y añoraba tu sonrisa, tu compañía.
Llevo 6 meses escribiendo y borrando mil veces una carta, buscando las palabras, lamentando lo hecho, desenado tu perdón y preguntándome si lo merezco. Cuestionándome si, después de todo, aún querrás saber de mi.
Hoy necesito que sepas que te quiero. No he podido olvidarte ni te olvidaré. Jamás, en toda mi vida, podré perdonarme mi actitud y lo que he hecho aunque deseo con todo mi corazón que tú sí puedas perdonarme. Aunque sé que no me lo merezco...
Si aún sabiendo todo aún me quieres, si quieres saber de mí, si crees que podríamos arreglarlo, yo haría todo lo que pudiera para compensarte. Entiendo que ahora estés enfadado pero puedo esperar. Esperaré toda la vida y te buscaré siempre. Todo lo que hago y haré será con el fin de que algún día puedas perdonarme y vuelvas a mi. Porque sólo abrazándote podré encontrar la paz.
Siempre tuyo,
Antonio

fffffff... no vuelvo a colgar nada sin haberlo releido antes... madre mía, ¡qué falta de vocabulario!
ResponderEliminarPero ya me da pereza cambiarlo XD Espero que os guste ^__^
Mi corazón está encojido ante las palabras de un hombre enamorado y roto de dolor. Espero que Antonio le de el perdon a este pobre hombre.
ResponderEliminarIncreible, como ya te dije, definitivamente tienes talento para la escritura.
muchas gracias, aunque quien tiene que perdonar es Miguel a Antonio, pero agradezco mucho el comentario ^___^
ResponderEliminarA mí también me ha gustado.
ResponderEliminarEl tema es original, y montas una imagen bastante completa de Antonio, con un largo periodo de tiempo incluido y sentimientos creíbles, con un personaje principal que es fácil de comprender pero que no facilitas haciéndolo entrañable: presentas a un tipo con quien no querrías tener que ver pero que apela a esa famosa segunda oportunidad en la que todos queremos creer. Me ha gustado.
Evidentemente tú siempre quieres que quede mejor, pero si no eres exigente las cosas no suelen funcionar.
Que te lo pases bien escribiendo (¡en chino también!).