Cuando te miro en la distancia
en un punto en que no estás
se me nubla la vista y la razón
y, cual ciega de condición
a quien los sentidos se le agudizan,
puedo oler tu aroma
y acariciar tus mejillas.
Me veo en el reflejo de tu pupila
que brilla y no parpadea
pues en la duda no se hospeda
ni el ansia la atemoriza.
Me veo en el reflejo de esa pupila
porque sé que cuando te miro
tú también me miras.
Lluvia

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