sábado, 27 de septiembre de 2014

Enredadera

Un poema que escribí en el año 2005 ó 2006 (tengo que revisar la fecha).



Quieres entre mi espalda crecer tus hojas,
Quieres rodearme con  tus trenzas
Y ofrecerme tu aroma.

Quieres llorarme el rocío en las mejillas,
quieres que disfrute tu hermosura
y que te de la mía.

Te aferras a mí en tu abrazo de espinas
Quieres tenerme hasta la muerte
 y a la muerte arrimas.

                                    

Lluvia

martes, 2 de septiembre de 2014

Historias de desapego (con amor)

No lo he intentado 
(me faltan los motivos)
pedirte que te quedes
pues sé que ya te has ido.

El torrente de la vida
fluye como un río bravo
y a penas si reposa
en ciertos estanques y lagos.

Sigue pasando y seguirá
el viento entre las ramas
como tus dedos por mi cabello
cuando me amas.

Y el tiempo viaja en ciclos
(o quizás en espiral)
ya que, parecido, el inicio
no es igual al final.

Nada a todo a nada
y de hoy a ayer.
Tú a mi llegaste
cuando mi madre se fue. 

Lluvia
31 Agosto 2014

lunes, 14 de octubre de 2013

Mirada



Te fuiste, o yo me fui, y ya no estás. Hace tiempo que no eres parte de mi vida. Mas prevaleces, resistes al viento y a la lluvia, al frío y al calor; nada te detiene, nada te corre. Eres etéreo o etérea (según el momento). Cambias de nombre y de rostro cuando te manifiestas físicamente, y lo único que mantienes, que se queda constante, es tu mirada atenta. 

Tienes poder sobre mi. Tú me juzgas y me moldeas, tú señalas mi camino, de tu aprecio depende mi estima: tú me otorgas el valor que merezco. 

Eres dulzura al principio, frialdad después y desprecio, y, cuando te vuelves armonía, abdicas, traspasas tu poder. 

Mantienes el martillo en alto, siempre a punto de sentenciar. Mirada aséptica e indiferente que no me da pistas de hacia qué te vas a inclinar. ¿Soy culpable o inocente? ¡Dímelo ya!

Cambias de rostro y de nombre. Me pregunto cuántos habrás sido y cuántas habrás de ser. ¿Quién serás a continuación? ¿Qué rumbo van a tomar mis pasos?

¿Te fuiste? No, nunca te vas. Tu presencia física es rápida, pasajera, casi invisible. La huella, eterna. 

¿Quién fuiste en primer lugar? ¿Reside ahí la clave que busco para comprender tu existencia? 

Eres mi tortura. Mi más fiel compañía. Mi jueza. Mi reina. Mi diosa. Mi miseria. Quien de mi todo sabe y de quien nada sé. Una sombra difusa. 

¿Por qué me miras? ¿Por qué me juzgas? ¿Por qué? A veces me pareces bueno, a veces malo... pero siempre para mi y por encima de mi. 

Yo no quiero que me mires pero, si te giras, te anhelo. No sé si te odio o te quiero. Vete o quédate. 

No sé, no sé... 

Sólo no sé.

Lluvia
树诗雨

miércoles, 7 de noviembre de 2012

la ocasión

No quiero perderme la ocasión
de verte de nuevo.
Quisiera que tu mirada
me hiciese sonreír.
Que alargaras tus manos
y me alzases del suelo.
Que con sólo mirarte
sintiese el sol salir.

No quiero perderme la ocasión
del triste reencuentro
en que te observo y no brillas
ni te siento venir.
En que tú pasas de largo
mirando hacia el cielo;
y yo saboreo un sueño
y me acuerdo de ti.

¡Cómo perderme la ocasión
de verte, comprender, y sufrir!

Lluvia

martes, 6 de noviembre de 2012

Hace frío, amigo


Hace frío, aunque no espero que lo entiendas
pero yo te lo digo igual: tengo frío. 
No se de donde viene, de dentro o de fuera,
pero crece, se ramifica y me hiela.


Esta nevando en mis entrañas desde los dedos de mis pies.
El aire es áspero en mis pulmones, y el respirar
quema mi garganta, me oprime, mas difícil cada vez.
El oxigeno se atasca y la nieve se amontona en mis piernas.


Hace frío, amigo, como vistes esas prendas! 
Las nubes crecen, nieva, y el aire, pesado, se ausenta...
¿no te pelan las rodillas?, ¿no te cuesta caminar?
¿no te rompe el pecho este frío glaciar?


Observo con asombro, ojos grandes, y con morados labios rotos, 
como, ignorante y alegre, subes y bajas brincando la ladera.
Si tu calor es tan fuerte, tan grande y poderoso, por favor,
cúbreme con tus brazos, con amor, y derríteme esta pena.


Lluvia
2012.11.6

domingo, 4 de noviembre de 2012

llegó el invierno

El mar sube y baja, la marea, 
sopla el viento y ruge fuerte
caen la lluvia, las hojas, 
y después, lenta, la nieve. 

Y se pregunta un árbol
¿me crecerán hojas de nuevo?
Y se preguntan la lluvia y la nieve
¿dejaremos de caer?
Y gime el viento, cansado, 
¿pues no me calmaré?

El comienzo de un ciclo,
el principio de una estación,
si ya comenzó a mi pesar...
¿estaré preguntándome
todo el invierno
cuándo va a terminar?

No tuve tiempo de esquilar
y tejer la lana,
no tuve tiempo de coser
ni hacerme una toquilla,
ni un gorro, ni una bufanda.

El frío llegó despacio,
lo vi venir, parada, quieta,
sin esquilar, sin tejer,
sin coser, sin abrigarme.

Y el viento golpeó mi rostro
con fuerza... y me caí,
sin remedio, sobre una piedra.
Y aún me pregunto
¿a qué se debe mi sorpresa?





Lluvia


2012.11.4

lunes, 29 de octubre de 2012


Desaparezco, me marcho, vuelo,
sola, ausente, me pierdo.
Agazapada, encogida, abrazada a mis pies
bajo mantas de dudas
de la tempestad me protejo.

Sopla el viento, sopla fuerte
y me arrastra, y me aferro
a un tablón anclado a la nada
con un tornillo suelto.
Me tambaleo, salto, brinco
y caigo más allá del suelo.

Pero ya sola, conmigo misma
y con dispersos recuerdos
observando las imágenes
que se despegan de mi cuerpo.
Pasan ante mis ojos
miro, observo, pero no siento.

Sola, sola, sola, sin nadie,
a cargo de nada, sobre la espalda
tan sólo del sueño
ni tuya, ni tú, ni ella, ni yo,
la bruma etérea del pasatiempo
que pasa, que no pesa,
que se funde con el cielo.

Escapo, me escondo, huyo,
¡me pierdo!
sola, sola, ¡sola he dicho!
ni tú, ni ella, ni yo, ni nadie
¡qué te vayas!, ¡qué te marches!,
¡qué aquí no te quiero!
Sola con el silencio.

Desaparezco, escapo, vuelo,
me fundo con la nada
en la existencia perpetua
camuflada por el dolor de otras
sintiéndolo como ajeno.
Adiós, me marcho, me quedo.
Saludo con la mano a un adiós ciego.

Lluvia
2012-10-29